Entre calendas y nonas hacia el idus de mayo

La conocida frase «Beware of the ides of March» atribuida a William Shakespeare, «¡Cuídate de los idus de marzo!», es la referencia histórica recogida por Plutarco, sobre la premonición o vaticinio que auguraba la muerte de Julio César en el año 44 a.n.e. Los idus eran fechas que se consideraban muy buenas y de suerte. Si marzo hacía referencia a Marte, dios de la guerra y en el calendario romano más antiguo era el primer mes del año, los idus reflejaban las celebraciones del año nuevo (podríamos permitirnos la licencia de asimilarlo a un nuevo proceso electoral). «Maius» según unos estaba dedicado a Maya, madre de Mercurio relacionado con la palabra latina «merx» (mercancía), pero para otros era para la veneración de los antepasados, los «maiores» que como ayer elegían a los gardingos.

Aunque el día tres estaba entre las calendas y las nonas, los idus de mayo han sido titulares de algunos periodistas que escribían en relación con procesos electorales de rancio contenido. Los podemos asimilar al preludio de un proceso y gobernanza embarrados, como ya se inició por parte de alguna candidatura en la reciente campaña electoral a los comicios del Colegio de Médicos de Valencia (ICOMV) y que como en el argot taurino «apunta maneras». Es repetición del la precedente. Porque da lo mismo que el origen sea por la mercancía (el ICOMV) o por la querencia de pertenecer a una orden palatina para lucimiento propio. «Calumnia que algo queda», no importa la impudicia, la calumnia ni el infundio si el objetivo se alcanza adornado en el voluntario olvido deontológico, reiterado y falsario. Aunque lamentablemente todo esto siempre aboca en detrimento de la Institución. La colegialidad podemos considerarlo patronímico romano de «colega» pero ya no está vigente.

Dado el lamentable espectáculo electoral de algunos y que la profesión no se merece, no puedo por menos que recordar a Lope de Vega quien allá por 1609 ya describió en el «Arte de hacer comedias»: [Y escribo por el arte que inventaron / los que el vulgar aplauso pretendieron, / porque, como las paga el vulgo, es justo / hablarle en necio para darle gusto], frase de especial recuerdo en homenaje a quien también fue mancillado con vileza, sin tener capacidad de defensa.

De igual forma que a Julio César se le anunciara su muerte por parte de un vidente, de su mujer Calpurnia y de un senador (que llegó a entregarle un rollo con la lista de los conjurados y que no tuvo tiempo de leer), nuestra organización colegial va camino de una situación peligrosa que la compromete. Podríamos parafrasear al historiador, cuando instantes antes de su magnicidio Julio César le dijo al vidente «Los idus de marzo ya han llegado», a lo que este le contestó: «Sí, pero aún no han acabado».

Esperemos que la nueva junta directiva del ICOMV no termine de cruzar el Rubicón y recuerde aquello de «Respice post te, hominem te esse memento».

 

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