La narrativa en la relación médico-paciente

Recientemente se publicó un post titulado ¿Es posible diseñar un sistema sanitario sin base narrativa?  firmado por Salvador Casado en el blog de «Avances en gestión clínica» dirigido por Jordi Varela. En él se desglosa la tradicional relación médico-paciente y se pregunta si «¿Será posible proteger el encuentro clínico para que tenga un mínimo de tiempo y calidad?».

Lo cierto, es que el abordaje de la relación de los médicos con sus pacientes se ven afectadas constantemente por un umbral de «productividad» asociado a la pretendida optimización del tiempo que debe dar respuesta a la demanda asistencial que se produce en las consultas médicas. Continuar leyendo “La narrativa en la relación médico-paciente”

Ignoscents, folls e orats.

¨La part preservativa … està en la bondat de l’ayre, en la disposició de les viandes e del beure, del dormir e del vetlar, del moviment e del repòs, dels accidentes del ànima, de la replexió e del buydament”.

Lluis Alcanyís (1440-1506)

primer catedrático de medicina U. de Valencia (1499)

 

¨E com la dita història e actes del dit Tirant sien en llengua anglesa, … , m’atreviré expondre, no solament de llengua anglesa en portuguesa, mas encara de portuguesa en vulgar valenciana, per ço que la nació d’on io só natural se’n puixa alegrar e molt ajudar per los tants e tan insignes actes com hi són …¨.

Joanot Martorell. Tirant lo Blanch (1490). Dedicatòria

 

La frase que encabeza el título de presente post hace referencia al nombre del primer hospital psiquiátrico que para este fin fue creado en el mundo por Joan Gilabert el «padre Jofre», en Valencia en el año 1.409 mediante licencia otorgada por el monarca de la corona de Aragón, Martín El Humano, “Per que seria sancta cosa e obra molt sancta que en la ciutat de Valencia fos fet una habitació o hospital en que semblants folls e ignocens estiguesen de tal manera que no anassen per la ciutat, ni poguessen fer dany n’ils ne fos fet…” (Libro Viejo de las Constituciones del Hospital General de Valencia).

Y nos viene al pelo sobre la locura desatada en algunas comunidades autónomas de España (como ha ocurrido en las Islas Baleares), sobre la imposición y obligatoriedad a todo el personal sanitario de saber catalán para trabajar en la sanidad pública, aunque se acredite un alto grado de comprensión oral y escrita, contemplándose más que como un mérito en todos los procesos de selección de personal, como un requisito imprescindible y excluyente, bajo el peregrino argumento de que «entiendan al paciente», o «que puedan entender al agricultor mallorquín que casi no habla castellano» y otras expresiones que lo único que demuestran es la implantación de criterios «socio-políticos» y doctrinales antes que criterios «socio-científicos». Este caso, no solamente conllevará a un éxodo de profesionales de Baleares, sino que además propiciará una pérdida de energía y disminución del esfuerzo científico para los que están, porque en lugar de primar la actualización profesional, el doctorado, o un «idioma franco» con alto consenso internacional, se impone por encima de todo la implantación de un requisito lingüístico no consensuado por todos y con gran contestación, política, social y profesional. Debe alcanzarse el nivel B2 del marco europeo, sin igualdad, no ya para el inglés, ni siquiera para el español. Y lo mismo se está gestando en la Comunidad Valenciana, donde según la nueva Ley de Función Pública de la Generalitat Valenciana, «se exigirá el nivel C1 de valenciano para poder obtener una plaza pública».

En mi opinión y en coincidencia con la ministra de Sanidad Dolors Montserrat, obligar al médico a hablar catalán es perder talento, ya que además de la diáspora, disminuirá la oferta de profesionales. La línea de la comunidad científica internacional utiliza al inglés como idioma vehicular. En nuestro país, en lugar de progresar hacia un bilingüismo pleno, perdemos la energía haciéndonos filólogos. Me pregunto la gran utilidad de alcanzar un nivel B2 o C1 en idiomas que no son conocidos internacionalmente, en lugar de exigir al menos un B1 en el idioma que vehiculiza toda la producción científica internacional. Continuar leyendo “Ignoscents, folls e orats.”

De los rankings, posicionamiento y sostenibilidad de las estructuras sanitarias.

 

Resulta recurrente la aparición de comparativas sobre el posicionamiento de la calidad y el rendimiento de los diferentes proveedores nacionales de salud.

Recientemente he podido leer un artículo (“Healthcare Access and Quality Index based on mortality from causes amenable to personal health care in 195 countries and territories, 1990–2015: a novel analysis from the Global Burden of Disease Study 2015(Lancet 2017; 390: 231 – 66), que establece un posicionamiento del SNS español en el puesto octavo mundial en base a un estudio que analiza la tasa de mortalidad evitable (que es dependiente de la calidad del acceso global al sistema sanitario), mediante el análisis de la carga global de enfermedad, lesiones, factores de riesgo y efectos adversos del tratamiento, basado en 31 de los 33 procesos descritos en la lista de E. Nolte y M. McKee, en los que se incluye la valoración del “índice de calidad y acceso a la atención médica” para 195 países y territorios en el periodo comprendido desde 1990 hasta 2015.

Reino Unido puntúa por debajo en accesibilidad y en relación con el abordaje de las infecciones respiratorias inferiores, USA lo hace aún peor en el análisis global incluyendo las enfermedades cerebro-cardiovasculares. España puntúa mal en linfoma Hodgkin y leucemia, así como la relacionada con los efectos adversos. Este problema está superado – además de por los países mejor posicionados – por Singapur y Nueva Zelanda que están en los puestos 21 y 22 respectivamente. USA, a pesar de su informatización puntúa peor que España. Continuar leyendo “De los rankings, posicionamiento y sostenibilidad de las estructuras sanitarias.”