Tiempo para hacer de médicos.

La permanente reivindicación de los tiempos asistenciales en atención primaria ha sido una cuestión recurrente en nuestro sistema nacional de salud. Recuerdo los inicios de la atención primaria que coexistieron con los consultorios tradicionales, en los que se iniciaba un nuevo modelo que permitiría erradicar esas prácticas y dedicar en las siete horas diarias de actividad laboral un tiempo para la actualización profesional, parte para la demanda y parte para una actividad programada que permitiera controlar enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca y otras patologías prevalentes que siguen aún hoy en permanente debate sobre cómo abordar su optimización.

También recuerdo la machacona frase que se repite de forma obstinada hasta ya incluso de forma coloquial sobre que «los servicios de urgencias son la imagen del hospital» y cómo me atreví a replicarle a un gestor que efectivamente, pero que en realidad la frase completa debería ser que «los servicios de urgencias son la imagen del funcionamiento del hospital» y cómo aquello, además de no sentarle muy bien, ni siquiera sirvió para su reflexión. Recuerdo también cuando en el consultorio tradicional citaban a un paciente cada quince minutos, y cómo cuando se acababan todos los cuartos se citaban cada diez minutos y cuando estos se terminaban, se hacía cada cinco y así sucesivamente hasta que daba cabida a todas las demandas, y cuando finalizaban las consultas, aún estaban los que no habían tenido tiempo de llamar y se atendían «urgencias» y cómo se afirmaba que con el nuevo modelo «esto no pasará». Pero está pasando. Continuar leyendo “Tiempo para hacer de médicos.”